El crecimiento económico no garantiza por sí solo la prosperidad compartida, pero sí es una condición necesaria para mejorar la calidad de vida, como señala el principal hallazgo del Índice de Progreso Social (IPS). En este sentido, los resultados económicos en la primera mitad del año no muestran avances hacia este objetivo.
Según la encuesta de expectativas de Banxico de mayo, se anticipa un crecimiento cercano a 0 % anual. Esta previsión se explica, en parte, por la contracción de la inversión —motor del crecimiento y la generación de empleo formal—, que cayó (-)4.0 % en el primer trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior y (-)6.8 % frente al mismo periodo de 2024. Esta caída se ha reflejado en la menor generación de puestos de trabajo registrados en el IMSS desde 2003, excluyendo años atípicos como la crisis financiera de 2009 y la pandemia de COVID-19.
En un contexto de elevada incertidumbre nacional e internacional, analizar los datos de inversión y empleo disponibles a mitad de año exige que nuestras autoridades prioricen el crecimiento mediante el impulso a la inversión productiva, en línea con las metas del Plan México. Solo así será posible generar empleo de calidad, dinamizar el consumo interno y mejorar la calidad de vida en México.






