Los poderes fácticos y los partidos de oposición preparan desde ahora el terreno para las elecciones intermedias de 2027. Sin el control del Congreso no podrán revertir la agenda reformista de Morena y sus aliados ni recuperar influencia. No es la primera vez que lo intentan. En 2020, una treintena de escritores, académicos y políticos publicaron un desplegado contra el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador titulado: «Contra la deriva autoritaria y por la defensa de la democracia». La condición sine qua non para «corregir el rumbo autoritario y recuperar el pluralismo político y el equilibrio de poderes», planteaba, era la formación de «una amplia alianza ciudadana que, junto con los partidos de oposición construya un bloque que, a través del voto popular, (…) obtenga la mayoría para asegurar que la Cámara de Diputados recobre su papel como contrapeso constitucional al Poder Ejecutivo…».
La iniciativa cobró forma cinco meses después en la alianza «Va por México», integrada por el PAN, PRI y PRD, partidos que años atrás habían suscrito con el presidente Enrique Peña Nieto el Pacto por México para reformar la Constitución sin consultar a la ciudadanía. En vísperas de las elecciones de 2021, casi medio millar de opositores de la 4T, entre ellos Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, firmantes del primer desplegado, lanzaron el «Manifiesto por la República, la Democracia y la Libertad». Para «inclinar la balanza» echaron mano del efectismo: El país «se debate entre la democracia y el autoritarismo, entre las libertades y el abuso de poder (…), entre la responsabilidad y el capricho (…). Toca a los ciudadanos inclinar la balanza…».
Para minar los cimientos de la 4T, los intelectuales y escritores acusaron que en los primeros años del obradorismo 10 millones de mexicanos habían engrosado las filas de la pobreza. (De acuerdo con el Inegi, 13.5 millones de personas salieron de esa condición en el sexenio de AMLO). Los desafectos no deseaban que se les viera el plumero («no se trata de regresar a la indeseable situación previa (…) en la que hubo abusos, corrupción y frivolidad») e infundían esperanzas sin sustento. «Las posibilidades de triunfo (de Va por México) crecen día con día ante el inocultable fracaso en todos los órdenes de la actual administración».
El triunfalismo se desinfló en las urnas. El frente Morena-PT-Verde perdió 30 escaños, pero conservó la mayoría absoluta en la Cámara baja. En los estados el fracaso fue mayor, pues de 15 gubernaturas en juego, el PRI, el PAN y el PRD perdieron 13. Aun sin estrategia ni liderazgo, y con una votación en descenso
permanente, las oposiciones y los grupos de interés pretenden debilitar a la presidenta Claudia Sheinbaum, como antes hicieron con AMLO, para ganar espacios en el Congreso. La táctica es la misma: desinformar y desacreditar al Gobierno.
El escenario para los adversarios de la 4T es aún más complicado que en las intermedias de 2021. La marea guinda tiene mayoría calificada en el Congreso junto con sus aliados, y gobierna dos de cada tres estados. No obstante los problemas del país, la aprobación de la presidenta Sheinbaum ronda al 80%, mayor que la de AMLO en su primer año de gestión. El PAN decidió romper su alianza con el PRI, y el PRD perdió el año pasado su registro. La oposición busca reagruparse en la Marea Rosa para detener la reforma electoral de Sheinbaum. Sin embargo, la presidenta cuenta con los votos necesarios para sacarla adelante en el Congreso.






