La reciente crisis en Chihuahua, protagonizada por la gobernadora María Eugenia Campos, ha encendido alarmas que trascienden fronteras estatales. Al permitir que agentes de la CIA operaran en la Sierra Tarahumara utilizando uniformes oficiales del estado, la mandataria no solo incurrió en una ligereza administrativa, sino que actuó flagrantemente fuera de la ley. La Constitución Mexicana es tajante: la conducción de la política exterior y la autorización para que agentes extranjeros pisen suelo nacional son facultades exclusivas de la Federación. Este acto de entrega de soberanía coloca a la gobernadora en una posición de vulnerabilidad jurídica y ética que el panismo nacional difícilmente podrá justificar.
Sin embargo, el impacto de este error no se queda en las montañas de Chihuahua; viaja directamente hacia Coahuila, donde el escenario político para Acción Nacional es ya de por sí crítico. El evento llega en el peor momento posible, justo cuando el estado se encamina a un proceso electoral donde el PAN se juega su relevancia y, posiblemente, su propia supervivencia legal.
La imagen del partido en Coahuila está profundamente desgastada. Bajo la dirección de un Comité Directivo Estatal que parece haber perdido la brújula, el PAN se lanzó a los brazos de su enemigo histórico sin contar con una estrategia de respaldo y mucho menos una red de protección. En lugar de trabajar en la reconstrucción de su identidad o en el fortalecimiento de su estructura interna, la dirigencia optó por el conflicto estéril contra MORENA, descuidando la atención a sus pocos simpatizantes y abandonando por completo las tareas de afiliación y crecimiento de la militancia.
Hoy, con el escándalo de Maru Campos como telón de fondo, el panismo coahuilense enfrenta una cuesta arriba que parece insalvable.
La percepción de un partido que violenta la ley en el norte y se desmorona orgánicamente en Coahuila aleja aún más a los ciudadanos. Si el objetivo era no perder el registro, la inacción local sumada a los excesos externos de sus figuras nacionales perfilan un destino sombrío para el que alguna vez fue el principal referente de la oposición en el estado.






