Jorge Romero recurrió a la misma fórmula del líder priista, Alejandro Moreno, para reelegirse en la presidencia de su partido, el PAN: cambió los estatutos. La posibilidad de un segundo periodo pospondría hasta 2030 el ascenso de una mujer a la jefatura de Acción Nacional. La elección de Romero —para el periodo 2024-2027— fue impugnada ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Según los inconformes, el cargo debería ocuparlo una mujer.
Sin embargo, el TEPJF difirió la alternancia de género hasta 2027; para ello, ordenó al PAN ajustar sus documentos básicos e implementar mecanismos que aseguren el traspaso de la estafeta a una mujer. Romero aprovechó el relanzamiento de su partido para modificar la norma y estar en condiciones de reelegirse el año próximo «por una única vez», siempre y cuando «rinda buenas cuentas» en las elecciones intermedias. Con ese espíritu democrático y de renovación el PAN celebró su XX asamblea nacional en noviembre pasado. Las reformas fueron validadas por el mismo tribunal que había acotado la presidencia de Romero a tres años.
Elia Castillo Jiménez, periodista de El País, escribió al respecto: «La aprobación de las reformas al estatuto (del PAN) ha dejado un caramelo envenenado en la alternancia paritaria de la próxima elección de la dirigencia panista en 2027. Una sentencia del tribunal electoral ordenó al partido realizar cambios que garantizaran la alternancia. Esto implicaba emitir una convocatoria en la que únicamente mujeres pudieran participar. En contra de esa disposición judicial, se han establecido cambios que posibilitan a Romero reelegirse en 2027 (29.11.25)».
El PAN solo ha sido liderado por varones en casi 90 años de historia. El PRI —el partido más longevo del país— ha tenido cuatro presidentas, aunque solo Beatriz Paredes Rangel fue nombrada para un periodo de cuatro años; María de los Ángeles Moreno, Dulce María Sauri y Claudia Ruiz Massieu ocuparon el cargo interinamente. Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) suma tres dirigentes mujeres desde su fundación, en 2014: Yeidckol Polevnsky, Luisa María Alcalde y Ariadna Montiel. El Partido Verde eligió en 2020 a su primera presidenta: Karen Castrejón.
Adriana Dávila, quien en 2024 compitió con Romero por la dirección del PAN, renunció el 31 de agosto a la Comisión Permanente del Consejo Nacional. Días antes, el jerarca panista había anunciado la reanudación de alianzas con el PRI, que él mismo había cancelado por «infructuosas». «La doble señal confunde y
lastima severamente la credibilidad del partido, porque transmite la idea de que la postura política depende del auditorio y no de una definición clara, honesta y congruente», dice la exsenadora en su carta de dimisión.
Dávila acusa un «contexto de simulación e incongruencia» en los órganos de dirección del PAN, falta absoluta de oficio político y desprecio «inconcebible» del capital humano. La Comisión Permanente —apunta— es «un espacio donde la deliberación real cede ante la administración del silencio y la complicidad en beneficio de la búsqueda solo de cargos políticos y (de) las próximas candidaturas». La reforma estatutaria —reprocha a Romero— «fue la gota que derramó el vaso», pues «solo buscó convalidar su reelección, ya acordada incluso con las autoridades electorales entregadas al régimen, a quien le convienen oposiciones débiles». El «relanzamiento del PAN» fue al vacío.






