La razón de la derrota
La guerra del presidente Felipe Calderón contra el narcotráfico se perdió antes del primer disparo. Poner al frente a un policía, Genaro García Luna, coptado por la organización criminal más poderosa del país, fue una capitulación. El jefe del cartel de Sinaloa, Joaquín «el Chapo» Guzmán, se fugó en enero de 2001, recién iniciada la administración de Vicente Fox, cuando García Luna fungía como director de la Agencia Federal de Investigación (AFI). La Marina recapturó al capo en febrero de 2014 en un operativo coordinado con la DEA. Entre las administraciones de Fox, Calderón y los dos primeros años de Enrique Peña Nieto, Guzmán actuó a sus anchas.
Después de su segunda evasión, en octubre de 2015, y de ser reaprehendido tres meses más tarde, Guzmán fue extraditado en 2017 a Estados Unidos por presiones del Departamento de Justicia. En julio de 2019, un tribunal de Nueva York le dictó cadena perpetua por narcotráfico y por conspirar para cometer asesinato. García Luna fue detenido cinco meses después, en Dallas, Texas, por recibir sobornos del cartel de Sinaloa. En octubre de 2024, el mismo juez (Brian Cogan) y tribunal (de Brooklyn) que sentenciaron al Chapo, le dieron al ex súper policía a 38 años de cárcel.
«Genaro García Luna (…) ha sido condenado hoy (…) a 460 meses de prisión y una multa de dos millones de dólares por su ayuda durante una década al cartel de Sinaloa a cambio de millones de dólares en sobornos», informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés). El jurado halló culpable al exfuncionario por participar en una organización criminal, conspirar para distribuir cocaína a escala internacional y falsear declaraciones. «La sentencia (…) es un paso fundamental en la defensa de la justicia y el Estado de derecho. Su traición a la confianza pública y a las personas a las que había jurado proteger dio lugar a la importación de más de un millón de kilogramos de estupefacientes letales a nuestras comunidades y desató una violencia incalculable aquí y en México», dice el comunicado.
Anne Milgram, a la sazón directora de la DEA, declaró que el veredicto es «un mensaje claro a los líderes corruptos de todo el mundo que utilizan sus posiciones de poder para ayudar a los carteles: ningún poder les protegerá de la justicia. (…) En lugar de proteger a los ciudadanos de México, García Luna protegía a los carteles de la droga». La agencia antinarcóticos, advirtió, no solo continuará la persecución implacable de las organizaciones criminales, sino también de quienes les brindan protección. Para entonces, Ismael «el Mayo»
Zambada, sucesor del Chapo en la jefatura del cartel de Sinaloa, ya estaba en poder del Gobierno de Estados Unidos.
Milgram compareció el 7 de mayo pasado ante el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes. Entonces reprochó al Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador retrasar la entrega de visas de trabajo para 13 de sus agentes. Reconoció que la demora afectaba las operaciones de la DEA en México, pero que las investigaciones (más de dos mil) relacionadas con los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, y lavado de dinero, seguían su curso. Terry Cole, nuevo administrador de la DEA y uno de los halcones del presidente Donald Trump, intensificará la lucha contra las organizaciones criminales y sus padrinos políticos. Terry tiene 22 años de experiencia en la agencia y ha encabezado misiones en México, Colombia, Afganistán y Oriente Medio