Cada dos años, miles de visitantes acuden a un suburbio de París para asistir al Salón Aeronáutico de París, uno de los eventos más importantes de la industria aeroespacial. El ambiente suele ser festivo, pero el reciente accidente mortal de un vuelo de Air India ensombreció el evento esta semana.
Los contrastes de ánimo se hicieron evidentes en la rivalidad entre dos de los fabricantes de aeronaves más destacados de la feria: Airbus y Boeing. Airbus afirmó haber retenido algunos anuncios, pero aun así promovió una oleada de pedidos de nuevos aviones comerciales. Boeing mantuvo un perfil inusualmente bajo, sin reportar ningún acuerdo. La compañía declaró haber cancelado algunos planes por respeto a las víctimas del accidente del vuelo 171 de Air India la semana pasada, en el que se estrelló uno de sus aviones 787 Dreamliner.
La causa del accidente, en el que murieron al menos 270 personas tanto en el avión como en tierra, aún no se ha determinado. Sin embargo, ocurrió en un momento delicado para Boeing , que parecía estar superando una serie de reveses en los últimos años. La compañía reportó casi 350 pedidos el mes pasado, algunos de los cuales formaban parte de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y el Reino Unido. Esto convirtió a mayo en el mejor mes de ventas para Boeing en un año y medio. Boeing también alcanzó un objetivo de producción crucial el mes pasado para su avión más popular, el 737 Max.
En la feria, celebrada en el Aeropuerto de Le Bourget, las empresas exhiben sus productos y los ejecutivos negocian acuerdos en las trastiendas. Los largos y calurosos días se ven interrumpidos por el rugido de los aviones comerciales y militares que sobrevuelan la zona, atrayendo a multitudes de curiosos.






