La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos anunció la implementación de medidas definitivas bajo la Sección 301, consistentes en la imposición de aranceles a 60 economías a nivel mundial. La determinación institucional se tomó debido a que dichas naciones no prohíben ni sancionan de manera eficaz la importación de productos elaborados mediante esquemas de trabajo forzado.
Esta resolución es el resultado directo de una serie de investigaciones formales desarrolladas por la agencia comercial estadounidense. El proceso de análisis incluyó la realización de audiencias públicas, la recepción y evaluación de más de 2,100 comentarios procedentes de diversos sectores de la industria, así como el desarrollo de consultas previas con sus diferentes socios comerciales.
A través de estas disposiciones aduaneras, la administración de Estados Unidos busca establecer condiciones de competencia justas en los mercados internacionales y erradicar este tipo de prácticas laborales de las cadenas globales de suministro. La postura oficial del organismo comercial señala que las medidas restrictivas resultan necesarias ante la permanencia de estas actividades, recordando que el país norteamericano mantiene restricciones legales internas contra esta modalidad de producción desde hace casi un siglo.






