En su columna de opinión, Víctor M. Toledo ofrece una perspectiva crítica sobre la crisis alimentaria mundial, señalando que los informes de instituciones internacionales como la FAO y el Informe Mundial sobre las Crisis Alimentarias (que en 2024 reportó 295 millones de personas con hambre aguda) son superficiales al no abordar en detalle el «metabolismo alimentario».
Toledo identifica cuatro factores principales que explican esta crisis:
- Injusticia Agraria: Basándose en estudios de Sarah K. Lowder y colegas, revela que el 96% de los «productores tradicionales» (1-20 hectáreas) poseen solo el 26% de la tierra, mientras que el 4% de los «propietarios modernos» (100-1000+ hectáreas) detentan el 74% de las tierras agrícolas y ganaderas.
- Deformación del Sistema Global de Alimentos: El 80% de la superficie agropecuaria mundial se destina a la producción de carne y lácteos, dejando solo el 20% para alimentos vegetales, de los cuales un tercio es para consumo humano fresco.
- Comercio Mundial de Alimentos: El aumento del comercio global ha disparado el uso de energía y agroquímicos para la preservación, impactando negativamente en el calentamiento global.
- Costos Energéticos: La producción en grandes propiedades es altamente dependiente de maquinaria e insumos industriales, lo que implica una inversión energética descomunal y un balance energético negativo en los sistemas agroindustriales, agravado por el inminente agotamiento de los combustibles fósiles.
Toledo concluye que, a pesar de las cifras alarmantes, las soluciones propuestas por los organismos internacionales no profundizan en las causas estructurales de la crisis.






