Nuestro cerebro, al igual que otros órganos, requiere una nutrición adecuada para funcionar de manera óptima. Existe una estrecha relación entre la alimentación y el sistema de neurotransmisores, lo que significa que lo que comemos puede influir directamente en funciones cerebrales como la memoria y la concentración, que tienden a deteriorarse con la edad o el estrés. Según Eva M. Bautista, nutricionista de Blua Sanitas, una dieta equilibrada rica en antioxidantes, ácidos grasos esenciales y vitaminas es primordial para mejorar la circulación cerebral y proteger las células nerviosas.
Una alimentación nutritiva también impacta positivamente la salud mental, favoreciendo el equilibrio de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, cruciales para el estado de ánimo y el rendimiento cognitivo. Para personas mayores de 60 años, ciertos alimentos son especialmente beneficiosos:
- Frutas y verduras: Arándanos, fresas, naranjas, brócoli y espinacas, ricos en antioxidantes y vitamina C, protegen las células cerebrales y mejoran el flujo sanguíneo al cerebro.
- Pescados grasos: Salmón, caballa y atún, con su alto contenido de omega-3, son vitales para la memoria, la concentración y reducen el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
- Frutos secos: Almendras, nueces y avellanas, con ácidos grasos saludables, antioxidantes y vitamina E, contribuyen a una mejor función cognitiva.
- Cacao: El chocolate negro (85% o más) es una fuente de flavonoides que mejora la circulación cerebral y las funciones cognitivas.
- Legumbres: Lentejas, garbanzos y judías, ricas en ácido fólico, fibra y proteínas, son esenciales para la regeneración celular cerebral.
- Aceite de oliva virgen extra: Sus antioxidantes y grasas saludables mejoran la circulación y reducen la inflamación neuronal.
Es igualmente importante evitar alimentos que perjudiquen el cerebro, como los productos industriales y ultraprocesados. Estos son bajos en nutrientes, carecen de fibra y proteína, y contienen aditivos o azúcares que desregulan el apetito y pueden llevar al aumento de peso. Estos productos no solo no nutren, sino que también pueden introducir compuestos dañinos como las «grasas trans».
Antes de realizar cambios significativos en la dieta de personas mayores, Miryam Piqueras, directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores, recomienda consultar a un especialista. Esto es especialmente crucial si existen problemas de salud preexistentes o se está bajo medicación, para asegurar una orientación personalizada y prevenir el deterioro cognitivo.






