La politóloga Viri Ríos analiza la viabilidad de una posible alianza entre el Partido Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC) de cara al proceso electoral de 2027, calificando la negociación como enormemente compleja debido a las expectativas divergentes de un partido grande en declive (PAN) y uno pequeño en ascenso (MC). Tras la “ruptura suave” del PAN con el PRI, los ojos se centran en MC, cuyo líder, Jorge Álvarez Máynez, ha negado la existencia de un pacto formal, a pesar de los trascendidos y las supuestas conversaciones. La condición de MC para aliarse, la ruptura con el PRI, ya fue cumplida por el PAN.
Ríos señala que los rumores de alianza cobran fuerza gracias a las simpatías expresadas por Luis Donaldo Colosio Jr., la principal carta presidencial de MC para 2030, a pesar de que la dirigencia de MC demostró tener razón al ir sola en 2024, obteniendo una votación histórica y consolidándose como el partido opositor con mayor intención de voto en franco crecimiento.
Para evaluar si la alianza es conveniente para MC, la autora realizó un cálculo electoral a nivel municipal asumiendo que, en una coalición PAN-MC, solo la mitad de los votos de MC serían fieles (basándose en estudios que identifican que la mitad de su base votante proviene de la izquierda y podría abstenerse ante una alianza con el derechista PAN). Los resultados no son alentadores: la alianza solo lograría gobernar en 330 municipios, una reducción significativa respecto a los 631 municipios que PAN y MC gobiernan actualmente por separado, en gran parte porque varios municipios ganados por la alianza PRI-PAN quedarían en manos de otros partidos tras la ruptura. Aunque la alianza podría ser rentable en estados específicos como Veracruz, Nuevo León y Jalisco (sumando hasta 30 municipios adicionales), a nivel de gubernatura solo ayudaría a MC a mantener Nuevo León y, quizás, Jalisco, sin ser significativa en otros estados donde MC tiene posibilidades de ganar por sí solo.
De fondo, Ríos identifica dos obstáculos cruciales. Primero, la creciente separación ideológica. Mientras el PAN ha emprendido su «derechización más evidente desde su fundación» con lemas que referencian la ultraderecha internacional y el fascismo, MC ha comenzado a definirse como un partido progresista, criticando a Morena por no ser lo suficientemente de izquierda en políticas como la militarización. Esta divergencia ideológica hace la coalición insostenible.
El segundo obstáculo es la falta de comprensión del PAN sobre su verdadero tamaño electoral. El PAN insiste en negociar como si MC fuera el socio menor, pero la realidad es que MC es el partido con mayor futuro, más positivos en su marca y en franco crecimiento, habiendo duplicado sus municipios gobernados desde 2018, mientras que el PAN ha perdido una tercera parte de los suyos. Ríos concluye que la decisión clave recae en el interior de MC: si el partido postula a Colosio Jr., quien parece obstinado en aliarse con el PAN, debería hacerlo pronto para medir el impacto de la coalición y determinar si la historia (MC decreció en 2018 al aliarse y creció en 2024 al competir solo) logra convencer al candidato de su error estratégico.






