El gobierno alemán, bajo la supervisión del canciller Friedrich Merz, aprobó un plan para revitalizar su ejército, la Bundeswehr. El proyecto de ley establece un servicio militar voluntario para los jóvenes de 18 años, con la posibilidad de reimplantar la conscripción obligatoria si no se alcanza el número de reclutas necesario.
El objetivo es aumentar las fuerzas activas de 180,000 a 260,000 soldados, además de contar con 200,000 reservistas. Para ello, se busca atraer a los jóvenes con incentivos como salarios competitivos (entre 2,000 y 2,300 € al mes), formación especializada y un servicio más corto y flexible, de un mínimo de seis meses.
El plan exige que los jóvenes de 18 años, tanto hombres como mujeres, reciban un cuestionario sobre su aptitud y disposición para alistarse. A partir de 2027, la evaluación médica será obligatoria solo para los hombres.
Esta decisión se enmarca en un contexto geopolítico de creciente tensión en Europa. Ante la agresión rusa y la incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos, varios países europeos están reforzando sus defensas. A pesar de los esfuerzos, la propuesta ha generado debate político y social. Aunque ha habido un aumento en el reclutamiento, las encuestas muestran una fuerte oposición de los jóvenes al regreso de la «mili» obligatoria. Sin embargo, el gobierno ha creado el marco legal para que la conscripción sea una opción si los objetivos no se cumplen.






