Llego el día.
Por: Orestes Gómez Rodríguez
Como decía mi maestro de obligaciones:” que no hay día que no se llegue, ni plazo que no se cumpla”, llego el dichoso día de la carrera afamada como en el corrido del potro lobo gateado y los coahuilenses elegiremos a los próximos ministros del culto del centro de alabanza o mal llamado congreso del estado, diputadillos y especies similares y conexas incluyendo a los de mayoría y a los de mentiritas, como dijo el hoy pulpo radiodifusor de triste memoria.
Refería el Quijote: “País este amado Sancho, que destrona reyes y corona piratas, pensando que el oro del rey será repartido entre el pueblo, sin saber que los piratas solo se reparten entre piratas”.
Y es que en estas elecciones participaran un gran numero de candidatos que van por una reelección y hasta por 3era ocasión, demostrando con ello que al pueblo le gusta votar por los piratas referidos por el escritor español, que terminan repartiendo el botín a fin de incrementar sus mieses. Haya cosa.
Después de desangeladas campañas en las que se demuestra que el valor de una despensa, tapa de huevo o bote de leche, tiene más fuerza que la conciencia porque esta no da para comer, termina este domingo la fiesta que requiere el voto ciudadano para echarse a andar y hasta no verte Jesús mío, porque piernas por delante y a desaparecer por 3 años en los distritos electorales.
Se pondrá a prueba la efectividad de los dineros repartidos entre dos poderes: el federal y el estatal y poco importara cuantas casas fueron visitadas, sino la memoria corta del electorado en masa, que emite su voto según la conveniencia, agregándose ahora la amenaza velada del retiro de los subsidios en un engaño chino ya que esos dineros pertenecen al pueblo por disposición constitucional.
Por lo que a pesar de las amenazas por un lado o los cantos de las sirenas por el otro, el elector deberá estar pronto a analizar los perfiles de los candidatos y lo que representan los partidos que los proponen, en unas elecciones muy injustas para los ciudadanos que podrían aspirar a una candidatura independiente ,misma que es prácticamente imposible de obtener ya que se pide a estos acreditar un cierto numero de personas que apoyan su proyecto y resulta que ese numero es mayor que el que por ejemplo obtienen los partidos morralla, satélites o paleros que surgen cada 3 años en Coahuila para hacerle el caldo gordo al gobernante en turno y su partido.
Una gran falla en el sistema democrático en el país, al momento de elegir a sus representantes legislativos y sobre todo mediante el sistema de alianzas y una mala copia del sistema D’Hondt, que es una fórmula matemática de promedio mayor utilizada para asignar escaños de manera proporcional en sistemas de listas electorales. Consiste en dividir el total de votos de cada partido entre números sucesivos y asignar los puestos a los cocientes más altos, mismo que opero en los tiempos del maestro Reyes Heroles, pero que fue alterado por los distintos regímenes mexicanos a conveniencia, hasta que no les convino como en la época actual de la sobre representación evidente y letal. Vieran dicho.
Y al final todo este desperdicio de fondos públicos para elegir un cuerpo de veneración improductivo y alejado de la gente. Recuerdo aquel trágico decreto que regularizo la deuda publica de Coahuila e impuso un aumento desmedido en los derechos, aprovechamientos y servicios del estado que nos llevo por ejemplo a pagar 200 pesos por un acta de nacimiento o la aprobación de cuentas publicas de verdaderos saqueadores de las arcas municipales.
Sabia usted que por ejemplo que este centro de alabanza de Coahuila ocupa el lugar 30 entre 32 estados con menor productividad o aprobación de leyes o decretos del país y solamente en 2024 aprobó 7 iniciativas, porque que hueva.
Simple ciudadano como yo, usted vaya a votar, aunque su voluntad le ordene no moverse el domingo, porque es importante hacer saber a las autoridades quienes somos las autenticas fuerzas que sostienen a los gobiernos y que si nos lo proponemos podremos cambiar cualquier ecuación o régimen. Si no lo hace, luego no se queje.
Habrá que acordarse uno, que en este mundo moderno: “Una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil.” Como decía Lincoln. ES CUANTO.






