Crónicas laborales
Por: Orestes Gomez Rodríguez
La dinámica del trabajo en Mexico desde tiempos de los reinados mesoamericanos han dependido de una evidente ventaja basada en el tiempo laborable y la disponibilidad de los trabajadores.
De esa manera llámense los trabajos de esclavos de los aztecas, mayas, olmecas, teotihuacanos, de los encomendadores españoles, de los hacendados o de las industrias establecidas desde el siglo XIX a nuestros días, la jornada laboral siempre fue una ventaja competitiva.
Claro nuestro país no fue el único que utilizo esas figuras de dominación a la obtención de riquezas, pero es casi el ultimo que ha accedido a la nueva forma de administrar el tiempo laborable a fin de ajustarlo a la medida universal, de tal manera que según datos de la OCDE ocupa el primer lugar entre las naciones con más horas trabajadas al año (cerca de 2,226 horas).
Si bien es cierto que la industria maquiladora llego al país con la modalidad de laborar de lunes a viernes acomodando los tiempos a las 48,45 y 42 horas laborables en la semana y el trabajo burocrático había establecido con anterioridad esquemas similares, nuestro país ofrecía una ventaja competitiva sin comparación precisamente por la disponibilidad industrial de una jornada hasta de 57 horas semanales (sumando el tiempo extra a disponibilidad de 9 horas extras).
Pero los tiempos industriales son distintos y obedecen al movimiento de los clientes que si bien es cierto son en su mayoría programables, dependen en estos momentos de múltiples variables y hasta caprichos en los gustos y maneras del consumidor final, lo que imprime una dinámica muy sui generis en la distribución de las cargas laborales.
La industria de autopartes es el claro ejemplo de este ejercicio no solo en la fabricación de los años modelo que puntualmente a mediados de cada año se presenta, sino con el lanzamiento de nuevas plataformas que producen una verdadera revolución en los procesos productivos y sobre todo en la adaptabilidad de los trabajadores para la fabricación de piezas al contentillo del cliente y en sentido se ha observado que durante los meses de julio a septiembre de cada año los trabajadores promedio de esta industria laboran jornadas de entre 57 a 68 horas semanales y aun así no se completan producciones enteras o aumenta el numero de rechazos internos en forma exponencial.
La reforma laboral a la jornada de trabajo impulsada por la 4T, sin duda resultara benéfica a partir del 2027 para los trabajadores, quienes no laboraran menos, pero si ganaran mas y es debido a que en la misma aun cuando la jornada laboral va ha reducirse hasta llegar a 40 horas semanales, el tiempo extra a disponibilidad aumento de 9 horas a 12, esto es el tiempo compensatorio para lograr la productividad, claro con mayor costo para las empresas.
Esta iniciativa parte de la base electorera y es precisamente esta situación la que repercutirá en la productividad de la suma de las empresas en el país, elemento que no fue tratado de manera alguna en la reforma laboral y al ser excluido provocara una verdadera grieta en la economía nacional y su crecimiento.
Para mejor entendimiento menciono que la productividad industrial mide la eficiencia con la que una empresa transforma recursos (mano de obra, materiales, energía, tiempo) en productos finales, buscando maximizar la producción con la menor cantidad de insumos ,en este caso un elemento de la ecuación que es la disponibilidad de personal reduce su tiempo, por ende el tiempo Takt, es decir el ritmo de producción necesario para satisfacer la demanda del cliente, calculado dividiendo el tiempo neto disponible entre las unidades requeridas, requerirá de mas personal para fabricar productos en las líneas invariablemente.
Se dice que los empresarios estuvieron de acuerdo con esta medida y que fue un acuerdo nacional, lo que resulta raro es que las cámaras industriales y los sindicatos patronales reconocidos no hayan sido la voz cantante en esta iniciativa y si el grupo de empresarios que le venden al gobierno federal en cuya cabeza esta Altagracia Gomez, lo hayan hecho.
Según datos conservadores del BBVA el recorte del tiempo de trabajo restaría en torno a 6 décimas al crecimiento medio anual del PIB a nivel macro, un aumento en el costo de labor de 6 al 9.11% para las compañias y una disminución del índice de productividad de 96.5% (2025) según Mexico ¿Cómo vamos? Al 92.8%, si no se definen reglas claras para la productividad interna.
Lo mas probable es que resurjan en el sector industrial y sindical los convenios a fin de otorgar estímulos económicos a quien sea más eficiente, haya cosa.






