Reflexiones y mudanzas.
Por: Orestes Gomez Rodríguez
No es el ejercicio de año con año al afán de establecer propósitos que vagamente cumplimos, en ese presupuesto de ilusiones que van desde bajar peso a ser mejores personas día con día.
Es el homenaje a la vida que atraves de la divinidad me dio la oportunidad de estar aquí con ayuda de los doctores, los tratamientos, el amor de Issa y la compañía de mis hermanos, lo que tradujo una notificación formal al cuidado y respeto por mi cuerpo fugitivo.
El 2025 año trágico de aconteceres en una barbarie política que nace del gobierno mismo que lucho décadas enteras para llegar al poder y ya arriba se convirtió en el remedo de lo que criticaba solo que aumentado y revisado.
La religión que profeso, fue más benévola y en su mensaje de inicios de año nos exhorto a ser:” amplios en la resignación sino a actuar como «peregrinos de paz y esperanza», siendo hermanos unos de otros y combatiendo la injusticia y la corrupción que explotan a los pobres, todo ello centrado en la figura de Jesús como la verdadera esperanza.”
Bien, de cualquier manera, el fin de año nos invita a hacer las cuentas de la balanza de vida, esa que nos mide en sonrisas y lágrimas, entre sombras y gozos porque el ser humano no se cansa de intentar hasta lograr sus impulsos.
Kierkegaard en su libro: “Temor y temblor” define precisamente esa ansiedad y duda que nos genera el futuro y sus posibles acontecimientos, no se trata de permanecer hieráticos en la espera de lo que suceda, sino de actuar con miedo o temor, para hacerlo de manera segura y firme. Escribe: “El hombre teme caerse, que la barandilla de seguridad o el suelo cedan, que alguien lo empuje, etc.
Sin embargo, mayor que su miedo a caer es la ansiedad de ser libre de saltar si decide hacerlo; que no saltar sea una elección constante que podría abandonar en cualquier momento para saltar. Experimenta esta ansiedad, la amenaza de su propia libertad, como vértigo, un mareo abrumador.
La caída lo obsesiona, el vacío parece llamarlo hacia abajo; pero en realidad es su propia libertad la que lo atrae: el hecho mismo de que siempre puede elegir bajar por el camino rápido. El vértigo es el temor a esta posibilidad alarmante y persistente, y todas nuestras posibilidades alarmantes producen en nosotros un estado psicológico similar al vértigo. Es decir, lo que teme una persona que contempla un precipicio no es la posible insuficiencia de la barrera física, sino la falta de una barrera psicológica que le impida saltar y precipitarse hacia la muerte.
Si a primera vista parece que su miedo se debe al vacío mismo, es porque su vívida conciencia del vacío le obliga inmediatamente a confrontar sus propias posibilidades, su terrible libertad existencial. El vacío es la causa de su miedo, pero no su origen.”. Nos sucede en ocasiones que nos encaminamos en esa descripción al iniciar un proyecto o simplemente tomar una decisión.
Y si la vida es un ejercicio de andar hacia adelante, nuestra actitud por ende debe ser dominada por ese impulso a pesar de las circunstancias de este mundo que se da en llamar moderno y que resulto mas repetitivo día con día.
Si por lo contrario se trata de no dar vuelta a la pagina de los sucesos de este 2025, anotaremos la barbaridad del ejercicio gubernamental que no solo afecta la vida política y social de los mexicanos, sino también los bolsillos de todos.
Pero sucede que de repente actuamos como en un hechizo que nos impide actuar porque somos parte de una mayoría silenciosa que fue amedrentada por años por una minoría gritona y violenta, que termino por adiestrarnos.
El 2026 nos invita a reflexionar acerca de las decisiones que debemos tomar en todos los aspectos, siendo cuidadosos en los riesgos que nos atrevamos, porque el abismo está muy cerca.
Pero aún nos queda la esperanza, aun cuando sea un buen desayuno y una mala cena, nos consuela saber que hay mejores posibilidades y más cuando planeamos adecuadamente nuestra vida. El concepto fue mejor dicho por Lani Taylor: “La esperanza puede ser una fuerza muy poderosa. Tal vez no haya magia real en ella, pero cuando sabemos lo que deseamos y lo sostenemos como una luz en nuestro interior, podemos hacer que las cosas sucedan, casi como si fuera verdadera magia.”
A mis pacientes lectores les deseo un año nuevo lleno de esperanza, de realidades y de logros y que sean felices como doctrina y método.






