Vanguardia.
Por: Orestes Gomez Rdz.
“El periodismo es la literatura con prisa” Mathew Arnold
Mi casa de letras celebra 50 años en este octubre de 2025 y la perseverante memoria me impulsa al inventario de los muchos días en los cuales este medio informativo ha nutrido a la sociedad no solamente de noticias sino sobre todo de análisis de una realidad cuyo lado moridor parecería nunca descansar.
A mis 13 años y unos cuantos menos de mi encuentro con la literatura auspiciado por Chita mi madre devoré el primer ejemplar del nuevo periódico Vanguardia en cuclillas en la sala de la casa paterna de Castelar, ejercicio que continué haciendo durante la siguiente década, los tiempos del gobierno de Flores Tapia apenas nacían y el barrio aquel parecía zona de guerra ante el derrumbe del antiguo penal del estado, para dar pie al frío y descuadrado edificio de la tesorería del estado y su horripilante diseño.
Las plumas de Fuentes Aguirre, Jim Bishop, Marco Almazán y Don Humberto Hinojoza entre otros, engalanaron la primera edición de este diario que con un formato de gran calidad visual incluía 18 páginas.
La actividad de los primeros años daba cuenta de la política y los políticos coahuilenses algunos folclóricos como el diputado aquel que dijo que: “honrado, honrado, no era” o de las trastadas que eran narradas en la columna de polka-política que luego fue sustituida por don Politicón ya con caricaturas del maestro Mendoza.
Los ochenta marcaron un trazo esencial para el periódico ya que en forma valiente se “atrevió” a denunciar las tropelías del gobernador Flores Tapia en forma diaria y precisa se dio cuenta de que tras las obras publicas existía su guardadito y del exceso en el ejercicio del poder, que posteriormente fueron el tropiezo del gobernador. En politicón aparecía un enunciado final: faltan X mini días para que termine este sexenio y la cuenta fallo porque el profesor renuncio faltando meses para su encargo.
Digo que los ochenta marcaron una ruta, porque años después de los sucesos narrados arriba y con un nuevo gobernador en palacio rosa y ante las críticas de opinión y editoriales de Vanguardia, fueron enviados pelafustanes que atacaron el edificio y al personal en un acto de represión directo con nombre y apellido.
Vanguardia bajo el liderazgo de Don Armando Castilla y acompañado siempre de Diana Galindo, lograron posicionarse pronto como un vehículo de información, análisis y difusión de la cultura.
La muerte repentina del gordo Castilla guardo su luto respectivo y al recuperar la partida el periódico penetro en una época de reformas e implementaciones no solamente en el mundo virtual, sino en el formato, las alianzas de información, la inclusión de editorialistas y la apertura a las voces locales, el hablarse de tu con los gobernantes y la opinión distinta, diferente procurando el respeto, pero siempre certeros.
Me integré a esta casa de letras a la mitad de vida del periódico, corría el año 2000 y a invitación de Dianita Galindo a través de Javier Medina, me incorpore a lo que en esas fechas era un proyecto de opinión ciudadana formando parte de esa página al lado de mis compañeros el maestro Andrés Mendoza, el finado Reyes y la Profra, Esperanza Dávila.
Vanguardia ha sido siempre un campo fértil de ideas, opiniones, juicios y gozos. Decía un editorialista finado que era injusto que trataran a los periodistas como valientes, porque el término era inteligentes, sin embargo, ante los distintos embates que ha sufrido Vanguardia es la valentía la que lo ha sacado siempre avante.
Hoy el liderazgo a través de Dianita Galindo y su director Armando Castilla Galindo generan un periodismo de avanzada, en una carrera sin retorno al compromiso de la información responsable, el análisis preciso y la libertad de expresión como método y tarea.
Un espacio que se desarrolla a pesar de los grandes retos de esta realidad a saber: la desinformación como síntoma de la época; la polarización, el populismo y el autoritarismo; la impunidad; la inteligencia artificial y sus retos y la confianza y lealtad de su audiencia.
García Márquez lo define mejor: “El periodismo es una pasión insaciable que solo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad”. Por ello el deseo de larga vida a Vanguardia, a sus directivos y equipo que hace posible la aparición diaria de este medio.






