De trastadas y cercos.
Por: Orestes Gomez Rodríguez.
Según la ley física a cada acción corresponde una reacción con la misma fuerza y lo mismo sucede en la política sobre todo en la comarcana ranchera en la que nos tocó vivir.
La sucesión de Coahuila fue tejiéndose cuatro años atrás preparando al candidato quien tuvo a la alcaldía de Saltillo, como su prueba de fuego. El arribo a la dependencia encargada de repartir dinero y sobras solamente fue la cereza en el pastel.
También todo este tiempo transcurrió con una serie de amarres y compromisos con la nomenclatura coahuilense, que veía en el joven precandidato a una amenaza precisamente por la posibilidad del arribo de una nueva generación que trascendiera a dos más de las acostumbradas en cada sexenio, en los que la regla fue de respetar las diversas regiones del estado acudiendo a los gurúes de la política de cada una de ellas ( recordemos la pérdida de Torreón por varios años al no consultar el PRI a don Braulio Fernández Aguirre, para mayor recordatorio).
Bien ya sentado en la silla del palacio Rosa, Manolo tuvo que asentir ante la imposición de funcionarios del poder ejecutivo, cuando antes se les habían señalado los candidatos a las alcaldías y al congreso del estado o centro de alabanza y termino con la designación de las planillas del poder judicial en las que el descarado impulso de los ex gobernadores hermanos, a la mayoría de los magistrados incluyendo juececillos balaceras.
Pero aun con ello se da la casualidad de la existencia de un cerco por parte de la nomenclatura, que fue muy cuidadosa al rodear al novel gobernante no solo con los funcionarios de los que se da cuenta, sino a través del control de medios de comunicación principalmente de la radio con la compra de compañías por parte de ex funcionarios de gobierno de la dupla, como quien se compra una pistola y la muestra a cada rato.
Son los tiempos tempranos de una advertencia por parte de un grupo de poder que se aferra con sus desgastadas y sanguinarias garras a la punta del barandal sobre el abismo del desprestigio y la condena.
De la astucia del gobernante dependerá el futuro de muchas decisiones sobre candidaturas a las alcaldías, diputaciones locales y federales, ya que por lo que hace a obras le dejaron las arcas vacías y sin posibilidades mayores a la inauguración de un Oxxo o la entrega de despensas y útiles escolares.
El trabuco del segundo piso de palacio aun cuando es un político hábil se esta desgastando ante tanto misil enviado, siendo las encuestas sobre las alcaldías (fuera de lugar) de últimas fechas las armas que ese grupo de poder descrito ha venido utilizando, en una guerra con fuego amigo. Haya cosa.
Aun cuando se han estado haciendo algunos ajustes en dependencias como en la SEDU en donde se deshicieron de gente de Carlitos M, quedan verdaderas sanguijuelas del dame y dame que refieren precisamente el compromiso con personajes del pasado que se aferran de manera imponente como la experta en artes del Mapacheo que despacha en la dirección jurídica o la ex secretaria de festejos y pedas que es directora de una institución educativa.
Aparte el secretario Garza Fishburn deberá responder acerca de una acusación de conflicto de intereses en su doble papel de ex rector de la universidad Carolina que carece de reconocimiento de estudios a nivel nacional y que para salvar ese escollo recurrió a la certificación local, solo que ahora con él como titular de la dependencia encargada de ello en Coahuila. Vaya que se las gasta el muchacho.
Otro que de plano se subió al ladrillo y se mareo, fue el recientemente electo por la vía “democrática” como magistrado Miguel Mery, quien se aventó la diarrea mental de un poder judicial cercano al pueblo atraves de giras, como las que hacían varios políticos, a fin de conocer la imagen del poder judicial quien da muestras de la modorra e ignorancia del funcionario a quien no le bastaron 8 años de función para darse cuenta de las trapacerías de sus funcionarios.
Pero no solo ello, sino que en recientes declaraciones señala que pedirá al poder ejecutivo federal (si federal) que le asignen recursos para hacer frente a los gastos del poder judicial. Señor magistrado: basta darse una vueltecita por los juzgados para darse cuenta del exceso de personal en oficinas, ujieres, mandaderos y ve y traer mes que pululan en las mismas. Amén de que no hemos sabido del avance de las investigaciones para recuperar los 160 millones de pesos más intereses que se bailaron y los que les hicieron tango, tango Tabaré y como la canción, del dinero y de la Camelia Pérez (creo que apellidaba), nunca más se supo nada. Ahí está su lana compañero.
En estos días de agosto de tanta lluvia se antoja el refrán ranchero: “cuando se anegan los campos, salen las ratas.” Amén.






