El cerco
Por: Orestes Gomez Rodríguez
Como es costumbre el antiguo régimen y su grupo de poder en el estado, siguen haciendo las cosas al contentillo, fraguando un día, presentando escenario el otro, pero siempre sacando ventaja de cada movimiento, de cada puesto vacante, desechando a quienes les sirvieron en su momento pero que ahora quedaron obsoletos, aunque empachados estos de bienes materiales por las siguientes dos generaciones.
Y si no bastara la designación de candidatos al centro de alabanza o congreso del estado que incluye un familiar para confirmar quien manda, las cartas perdedoras de los distritos federales electorales del estado y del 70% de los secretarios de las dependencias del ejecutivo, sigue la herencia maldita del judicial y las trapacerías a fin de cercar al gobernador Jiménez y ponerlo en jaque, nada más para lo que se ofrezca.
Los ejemplos se multiplican sin embargo para este análisis citare a dos de ellos que refieren la manera en que este cerco limita las acciones de un gobierno sin fondos y con una casta impuesta que habrá de seguir manteniendo a como dé lugar.
La elección del poder judicial de Coahuila fue una muestra de la gran simulación a la que fueron sometidos los electores coahuilenses y además de burda ya que para asegurarse de que fueran electos solo los señalados por los dos que verdaderamente mandan en el estado, se emitieron planillas de los tres poderes, que coincidían perfectamente en la mayor prueba del grande fraude electoral desde 2017.
El atropello ya fue confirmado el pasado lunes con la toma de protesta del nuevo poder judicial completito a excepción de varios magistrados (también del sello de la casa señalado anteriormente) que mas tardaron en levantar la mano para la toma de protesta, cuando ya habían recibido la línea de elegir a Miguel Mery como su presidente, confirmando así el estilo de la “nueva” justicia que se aplicara en Coahuila por los próximos años.
Una justicia arropada de la impunidad, sin venda, con la balanza al lado de los intereses del poder tras el trono, ese que se apodero de casas, terrenos, ranchos y hasta lagos en los confines del estado y hundiendo su espada en el débil, el humilde o el desposeído.
Nunca el poder judicial había estado tan analfabeto del derecho como en esta nueva conformación, lleno de ex funcionarios (as) administrativas que no tienen mayor merito que el de la obediencia ciega a sus dos patrones, de operadores de las cañerías del poder o de simples acompañantes de primeras damas o de achichincles de giras siempre dispuestos al :si señor, con todo gusto señor. Haya cosa.
Términos que no se cumplen, retraso en las sentencias ya no de meses sino de años, corrupción desmedida en los procesos, ignorancia de códigos y leyes, mala fe en las decisiones y sobre todo la sumisión a los intereses de un grupo de poder que se aferra en sostenerse por mas años con sus canonjías e inclusive incrementando sus mieses, son las acciones que definen la actuación del poder judicial de Coahuila, ahora con una versión corregida y aumentada de secuaces. Porque si, aquí en Coahuila no habrá magistrados ni jueces habrá secuaces y verdugos. Al tiempo.
Otra dependencia del cerco descrito es la SEDU, lugar de refugio de un puñado de viudas y viudos de los sexenios del arrase, desde donde las trapacerías y las conjuras pululan y asedian a su ingenuo titular y prácticamente tienen tomada la dependencia.
Lugar de las dobles agendas en el que se ordena una cosa, pero se realiza otra muy distinta en la que los afectados son los educandos, en una cruel guerra por el poder con las consecuencias lamentables para sus víctimas.
Y mientras el muchacho Garza siga sonriente por el aumento de sus ganancias de la universidad Carolina, nunca vera la magnitud del perjuicio para la educación de Coahuila.
Las practicas leoninas siguen sucediendo en los planteles faltos de presupuesto y como muestra la denuncia de varios padres de familia de la escuela Humberto Elizalde de Saltillo quienes me comentan que además de ser forzados a comprar sus uniformes en una casa comercial propiedad de una familia amiga de la subdirectora, bajo amenaza de consecuencias para los muchachos, deben aportar para la compra de papel sanitario en el colmo del cinismo y lo mas lamentable es que este ejemplo se reproduce en las escuelas públicas.
Rehenes del poder, la justicia y la educación en el estado son vehículos de una crisis de valores que repercute en sus ciudadanos y en un futuro imaginado en la esperanza, la virtud y el desarrollo, que fue truncado por voraces apetitos que aun no sacian su morbosidad y bajos instintos. Maldición que ni el Santo Cristo, válgame dios.






