La carga.
Por: Orestes Gómez Rodríguez.
El IMSS, que durante tres décadas fue una institución ejemplo de solvencia económica y funcionamiento preciso, atraviesa desde hace tiempo una crisis que afecta a sus principales funciones a saber: el cuidado de la salud de sus asegurados y el fondeo de las pensiones en sus diferentes modalidades.
A partir de 1997, fecha en que el Instituto fue rescatado por Zedillo de una posible insolvencia pensionaria al crearse las afores, se habían establecido dos clases de asegurados, es decir, los que se jubilarían atraves del IMSS y quienes lo harán con su ahorro para el retiro y hasta ahí bien las cosas.
El IMSS para su sostenimiento recibe ingresos por parte de patrones, trabajadores y un subsidio gubernamental desde su fundación y el sistema funcionaria con buenos resultados al menos en el supuesto, para sostener a los hospitales, los medicamentos y las pensiones de no ser por lo que sucede en el seno del mismo, desde 2016.
En ese año Peña Nieto decreto el servicio medico gratuito para todos los estudiantes de nivel medio, superior y postgrado y provoco una carga de atención medica para un aproximado de 6 millones de escolares que tienen acceso a consultas, intervenciones quirúrgicas y medicamentos gratuitos, sin aportación alguna y siguen sumando.
Por otra parte, el seguro popular fundado por Fox, en el que se atendían a millones de ciudadanos sin acceso a los servicios de salud de IMSS o ISSSTE y continuado atraves de los gobiernos de Calderón y Peña Nieto, fue primero modificado por AMLO dizque por corrupción y mal manejo a un nuevo sistema llamado INSABI que resulto un fracaso a pesar de la infraestructura que ya tenía el seguro popular atraves de la secretaria de salud.
La solución del régimen primario de la 2T (paso del PRI al PRD y del PRD a Morena) fue lo más sencillo, pero lo más desastroso, trasladar a cerca de 9 millones de usuarios de los servicios del seguro popular quienes tenían derecho a recibir atención médica de 287 enfermedades, así como el suministro de medicamentos de forma gratuita, a los programas directos del IMSS y del IMSS- Bienestar y si lleva usted la cuenta ya van 15 millones de personas que tienen atención gratuita en el IMSS y que no aportan ningún peso para sus sostenimiento, como si lo hacen los asegurados y patrones.
Directamente el IMSS como lo mencionamos recibe ingresos de los trabajadores asegurados atraves de las cuotas obreras, de los patrones en una mayor proporción ya que deben integrar los salarios del trabajador y además pagar lo referente a seguro de enfermedades y riesgos y guarderías ( digamos entre un 30 a 36% del salario del trabajador) y del gobierno federal atraves del presupuesto de egresos 1.59 billones de pesos y para el IMSS Bienestar 172 mil millones por lo que atendiendo a los egresos de gastos no previstos como el narrado arriba de usuarios sin ingresos, señala un déficit presupuestal de 175 mil millones de pesos, es decir una cantidad mayor a la designada al IMSS Bienestar y eso pega en todos los aspectos de atención en los hospitales sobre todo en lo que hace al surtimiento de medicamentos, programación de análisis químicos, estudios radiológicos y en consulta, los usuarios deben esperar más días de sus consultas mensuales tratándose de enfermedades crónicas y además de los pacientes sin cita que se aglomeran día con día en las clínicas y de las intervenciones quirúrgicas en las que llevan mano las urgencias.
Y tal vez la imagen que a la fecha tiene el sector salud en su conjunto, pudiera ser valorada en su tamaño y esfuerzo, si no fuera por ese trafique en los medicamentos que nos endilgo AMLO y sus mañosos hijos y las declaraciones populistas del mismo presumiendo mejores servicios de salud que en Dinamarca, pero ahí nos tienen. Cada día se acerca mas el hilo de la madeja que involucra a sus vástagos con el manejo de medicamentos a precios inflados.
Por otra parte y para acabar con el cuadro, otro factor de naturaleza política, surge y es derivado de la falta de experiencia del comité ejecutivo del Sindicato del IMSS electo apenas ha un año y que por estas fecha esta negociando la revisión del contrato colectivo de trabajo, en un panorama en el que existe un garapiñado de clases de trabajadores y además de las posibilidades del surgimiento de coaliciones simplemente con el 33% de los trabajadores sindicalizados, de ahí las protestas en las calles ,plazas y los mismos hospitales.
Es una paradoja porque de que manera se irán a tratar a los héroes con tapaboca que salvaron vidas en la pandemia frente a los paupérrimos ingresos del gobierno que no tiene mas remedio que pedir prestado ante su irresponsable administración de los dineros del pueblo. Resulta pues, que esta carga es más pesada que el tiempo y pondrá a prueba no solo la habilidad de negociación, sino la intención de remediar a fondo el destino del IMSS. Es cuánto.






