Al cumplirse el primer año de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, el país se encuentra en un momento clave para evaluar si avanza hacia una mayor prosperidad y competitividad en un entorno global incierto. El reto central para el Gobierno Federal sigue siendo trazar una ruta de crecimiento sostenido que permita a México competir globalmente y generar empleos de calidad.
Para lograr la anhelada Prosperidad Compartida, es fundamental asegurar más inversión, innovación y energía suficiente para impulsar industrias de alto valor agregado, como la tecnología y la manufactura avanzada.
Sin embargo, el reciente debate sobre el Paquete Económico 2026 arroja señales que generan preocupación:
- Innovación no es Prioridad: El gasto en Investigación y Desarrollo (I+D) se mantiene sin ser un tema prioritario. Sin una fuerte inversión en innovación, la política industrial del Plan México enfrentará serias dificultades para elevar la productividad nacional.
- Energía Limitada: Aunque el presupuesto propuesto para SENER, CFE y Pemex aumenta, la capacidad para cubrir la demanda energética futura y atraer más industrias se ve comprometida. Esto se debe a que no se vislumbra una mayor participación de la inversión privada, la cual históricamente aporta cerca del 90% de la inversión total en el país.
Un año después, la administración de Sheinbaum tiene ante sí el desafío de implementar políticas públicas respaldadas en datos que verdaderamente impulsen la productividad y la inversión privada como motor de la economía.






