- Para nuestra piel es mejor el agua tibia que el agua caliente.
- Si es posible, antes de salir de la ducha abrir el grifo de agua fría y aguantar todo lo que podamos bajo el chorro. Porque el frío ralentiza el metabolismo de las bacterias.
- Para jabones, geles, champús, lo recomendable es elegir productos con pH neutro para no dañar la microbiota cutánea.
- Y aunque suene a repetición, no es bueno tomar más de una ducha al día.






